En estos día pasados se han estado debatiendo en el Congreso dos normas: una para luchar contra la economía sumergida y otra para modificar la Seguridad Social. Ambas afectan el personal al servicio del hogar familiar. Todavía es pronto para sacar conclusiones porque está todo tramitándose aún, pero leyendo el diario de sesiones del Congreso me he encontrado con una intervención en el debate que me gustaría traer a este blog por su contenido. Se trata de las palabras del Diputado Carles Campuzano, de CiU:

“Hoy buena parte de nuestra economía sumergida está vinculada a los servicios, a las personas y a las familias, servicios que las familias necesitan contratar: ayuda en la limpieza del hogar, en atención de personas dependientes de baja intensidad, en la reparación de ordenadores, en informática, en la atención a niños pequeños, profesores de repaso, necesidades que las familias tienen y que no pueden comprar en el mercado formal, en el mercado de la economía regular, porque los costes de esos servicios en el mercado ordinario son inasumibles para las familias y, como la necesidad existe, la gente opta por la economía sumergida y, en la medida en que la necesidad existe, la oferta de esos servicios aparece. En países de nuestro entorno -Alemania, Francia, Bélgica- se han adoptado medidas para establecer esos servicios en el mercado formal con costes fiscales y sociales que permiten hacerlos competitivos y atractivos para las familias.”

Ojalá esta visión sea la que prevalezca en las próximas regulaciones sobre esta materia ya que esto supondría un beneficio a las trabajadoras, a las familias y a las empresas consultoras como el Grupo AsistHogar.

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