El cocooning es una nueva tendencia o filosofía de vida que, con el boom de Internet y las nuevas tecnologías, crece vertiginosamente. Se trata de personas que deciden centrarse más en su familia y en su casa y disfrutar del hogar: ver películas, hacer bricolaje por placer, cocinar, organizar cenas para amigos, juntarse para ver el Festival de Eurovisión, cambiar de sitio los muebles… Pero no solo ocio. Cada vez son más las personas que optan también por trabajar desde casa e incluso mudarse al campo. Son los cocooners, aquellos que hacen propias las máximas de “en ningún sitio como en casa” o “mi casa, mi castillo”.

El cocooning está transformando las casas en lugares eminentemente prácticos. Por ejemplo, el caso de una pareja sin hijos que vive en una casa de 3 habitaciones y que opta por convertir una de las habitaciones en un estudio y la otra en un vestidor. No parece tener demasiado sentido tener dos dormitorios extra que nadie usa.

Todas recordamos muchas de las casas de hace algunos años que no estaban hechas para vivir, sino para mostrar. ¿Quién no recuerda esas casas con comedores con sus manteles de ganchillo, sus aparadores, su cristalería, y donde luego toda la familia en realidad a diario comía en una salita aparte, en una mesa simplona frente a la tele? Y te decían “el comedor lo usamos cuando vienen visitas”, o sea, tres veces al año.

Los cocooners consideran que ese espacio es mejor usarlo para algo práctico o cómodo, y si hay que celebrar algún evento ya se moverán muebles o, mejor aún, se van a comer fuera y se evitan cocinar y recoger. Porque a los cocooners también les gusta salir, y mucho, aunque suelen salir de verdad, es decir, al aire libre, al campo, a la playa,… Para ir a meterse en un local prefieren la comodidad de su propia casa. No debe confundirse el cocooning, que es un estilo de vida, con la agorafobia, que es el miedo a salir.

Pero cuando uno trabaja y, además, pasa buena parte de su tiempo de ocio en casa, el mantenimiento y la limpieza se hacen mucho más necesarios. Si trabajas en casa debes considerar la limpieza doméstica como una inversión más. Lo que te ahorras en desplazamientos te compensa lo que tienes que desembolsar en mantener tu casa en condiciones. Lo mismo ocurre en el caso del ocio. Si se cambian las salidas a restaurantes por cenas en casa con amigos se hace imprescindible contar con personal de servicio doméstico que alivie el trabajo del hogar, porque si no, como dice el refrán, habremos hecho un pan con unas tortas y, lo que se suponía que debía ser ocio, se convierte en una pesadilla.

El cocooning, no es solo una cuestión de ahorro (que también, que en esta época de crisis no va nada mal) sino de comodidad. Y por eso a los cocooners les gusta invertir en calidad de vida en casa. ¿Y a ti, también te gusta cada vez más eso de quedarte en casa?

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