Todos sabemos la importancia de tener la casa ordenada por la rapidez para encontrar un objeto guardado en su lugar, la sensación de orden, etc. Pero si además tienes una familia grande o una casa pequeña entonces se convierte en fundamental aprovechar el espacio en casa.

Mantener la casa en orden nos permite no solo aprovechar el tiempo y el espacio de nuestro hogar, sino que hace que las tareas que se realizan en casa, como la limpieza del hogar o el mantenimiento de la casa se hagan de manera más rápida y eficiente.

El desorden no es solo tener las cosas desorganizadas, si no también tener cosas que no usamos o ya no nos gustan, acumular muchos objetos en una zona concreta o cualquier cosa que tengamos a medias. ¿Qué debemos hacer para empezar a tener orden? Empecemos con algunas medidas básicas hasta que se conviertan en hábitos.

  • Lo primero es comenzar por deshacernos de todo aquello que resulte prescindible y de aquello que tengamos a medias y no pensemos terminar, como actividades manuales o ese mueble que queríamos aprovechar en algún sitio y todavía no sabemos dónde.
  • Lo siguiente es aligerar las zonas de la casa con muchos objetos, mediante la reubicación o eliminación. Esto nos dará una sensación de amplitud a la zona. ¡Seguro! La premisa es “menos es más”: menos trastos, más espacio.
  • Hay que analizar los espacios viendo qué espacios se podrían aprovechar mejor reubicando muebles y reorganizando las funciones tanto de las estancias como las de los muebles. ¿Tienes una habitación para invitados que en realidad casi nunca se usa? Quizá puedas reconvertirla en un vestidor o en un cuarto de la plancha guardando la cama en vertical, por si acaso viene la visita y hay que poner la cama provisionalmente, y aprovecha así el espacio la mayor parte del tiempo.
  • Es importante que cada objeto tenga un espacio asignado. El objetivo es que cada cosa esté identificado con el lugar donde se guarda. ¿Las tijeras? En el bote azul. ¿Los manteles? En el segundo cajón. Y asegúrate de hacer un tour guiado a todos los miembros de la familia para que todos sepan dónde se guarda cada cosa.
  • Por último, conviene crearnos la obligación de guardar todo lo que hayamos utilizado, independientemente de lo cansados que estemos. Es la única forma de que lo volvamos a encontrar cuando lo busquemos. Este punto y el anterior se resumen en la máxima “un sitio para cada cosa, y cada cosa en su sitio”.

Orden y limpieza, dos pilares fundamentales del mantenimiento del hogar que te permitirán dedicar tu tiempo a cosas más productivas. ¡Disfruta de la vida!

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